'Hay experiencias en la vida que tienen una fuerza especial, que dejan comouna marca en el recuerdo ¿no? Supongo que todos tenemos algunos ejemplosfrescos al respecto. Cuando sucede con algo grande como ver nacer a tu hijo o cumplir 90 años, pues eso resulta más o menos previsible. Pero comocuando 'algo pequeño' te conmueve, pues la sorpresa sobrecoge. Lau y yoestuvimos dando abrazos por la calle el invierno pasado. Abrazos a desconocidos. Abrazos educativos (para Lau. ¿Puede haber mejor lección detolerancia y calidez?). Abrazos anónimos de nombre, pero cálidos desonrisa. Es curioso. Es una chorrada. Coges un cartel y sales a la calle a buscar una conexión positiva y amable con los tipos que te cruzas aempujones en el metro y te cambia la cara, el ánimo y la energía. A tí y aellos, los que entre sonrisas tímidas se acercan a la loca que lleva ese cartel tan raro. Y va con una niña. Ay que ver. Pero al final, se acercan yun abrazo rompe barreras y frialdades... Un gesto tan simple acaba siendouna bomba revolucionaria (en el mundo interior de las partes) Bonita experiencia. Única. Ya no lo hacemos. El ritmo veloz de este mundonuestro también nos ha alcanzado a los abrazadores gratis y a servidora.Pero fue tan bonito mientras duró'
Paloma
No hay comentarios:
Publicar un comentario